
El tour del cacao, los talleres de chocolate, las cabalgatas y 50 hectáreas de reserva natural. Todo ocurre dentro de la finca, o a pocos pasos de ella.

El tour de cacao es la experiencia central de Cacaobetulia y la mejor manera de entender lo que hace especial a esta finca. Durante dos horas, un guía de la casa lo lleva por el cultivo de cacao criollo, de los más finos y escasos del mundo, dentro de las 105 hectáreas de la propiedad.
Verá el árbol y su fruto en distintas etapas de maduración, aprenderá cómo se cosecha y se abre la mazorca, y conocerá de cerca la fermentación y el secado al sol. El recorrido termina con una cata del cacao en sus varios estados, del fruto fresco y dulce hasta el chocolate caliente servido en taza.

El chocolate de mesa es parte del día a día antioqueño: la bebida espesa y aromática que acompaña las mañanas y los atardeceres en el campo. En este taller se aprende a hacerlo desde el grano, tostar y moler cacao de la finca, con el aroma llenando la cocina, y llenar los moldes del chocolate tradicional.
Actividad práctica y amable, apta para todas las edades, guiada por personas de la finca que crecieron con esta tradición. Cada participante se lleva el chocolate que preparó.

Para quienes quieren ir más allá del chocolate tradicional: el temperado que da brillo y textura, el trabajo con moldes y la decoración de barras y figuras. Se trabaja con chocolate hecho del cacao criollo porcelana de la propia finca.
Cada pieza se decora con distintos toppings, desde nueces hasta mucho más, y cada participante se lleva sus creaciones empacadas. Funciona muy bien en pareja, en familia o como complemento del tour.

Dos horas por los caminos internos de la finca: se cruza el cultivo de cacao bajo la sombra de los árboles, se atraviesan zonas abiertas de potrero y se llega a miradores con vista amplia sobre las montañas del Magdalena Medio antioqueño.
Los caballos son mansos y de paso tranquilo, siempre acompañados por personal de la finca. No se necesita experiencia previa, solo ganas de ver el paisaje desde otra altura.
Casi la mitad de la finca, 50 de sus 105 hectáreas, es reserva natural. Los senderos permiten caminar entre bosque nativo, cruzar puntos de silencio total y encontrarse de frente con la fauna local.
En observaciones con ornitólogos se han registrado más de 100 especies residentes, sin contar las migratorias, entre ellas varias especies de tucanes, guacamayas y aguilillas. La casa presta binoculares para quien quiera madrugar a verlas.


La piscina está rodeada de vegetación y abierta a la vista de la montaña, y sirve para las dos cosas: para descansar, flotar un rato, leer al borde del agua, y para entrenar, gracias a su motor de nado contracorriente, que permite nadar de manera continua como en una piscina de competencia.
Quien quiera mantener su rutina encuentra además un pequeño gimnasio con pesas. Alrededor, terrazas frescas, hamacas y rincones de sombra invitan a la lectura, la siesta y la conversación larga.
El pasadía permite vivir Cacaobetulia sin quedarse a dormir: una opción práctica y generosa para visitantes de la región, grupos pequeños y para quienes quieren conocer la finca antes de reservar una estadía, casi siempre vuelven.
Incluye desayuno o algo, almuerzo, tour de cacao y uso de toda la finca: piscina, zonas de descanso, senderos y paisajes.
Un plan más sencillo, sin tour de cacao. Incluye piscina y zonas de descanso.

El templo es el espacio más singular de Cacaobetulia y el corazón de su oferta para retiros. Rodeado por las ocho cabañas que llevan nombres de los elementos, ofrece un recinto amplio, fresco y silencioso, un silencio que solo interrumpen los pájaros, para meditación, yoga, ceremonias y trabajo en grupo.
No se requiere afiliación a ninguna práctica: es un espacio abierto que acoge distintas disciplinas contemplativas con el mismo respeto.
Incluido en la estadía.
Cocina de finca con ingredientes propios y de la región.
Menú del día servido en el comedor de la casa.